Cómo influye la familia y la escuela en la presión académica
La familia y la escuela tienen un papel fundamental en cómo se vive la presión académica. Algunas familias presionan demasiado porque quieren que sus hijos tengan buenas oportunidades, pero a veces esa presión se convierte en estrés cuando solo se enfocan en las calificaciones y no en el proceso. Por otro lado, hay maestros que sin querer aumentan la presión cuando dejan demasiadas tareas, evalúan de manera muy estricta o comparan a los estudiantes entre sí. La presión también aumenta cuando no hay comunicación clara, cuando el estudiante no entiende el tema y no recibe apoyo, o cuando se siente juzgado por cometer errores. Tanto la familia como la escuela influyen positivamente cuando escuchan, comprenden, orientan y permiten que el estudiante avance a su propio ritmo sin exigir perfección.
Tanto la familia como la escuela pueden convertirse en un apoyo o, sin querer, en una fuente de presión. Cuando existe una comunicación abierta, donde el estudiante puede expresar cómo se siente sin miedo a ser juzgado, la presión disminuye porque sabe que puede pedir ayuda. Sin embargo, cuando solo se resaltan los errores o las calificaciones bajas, la ansiedad aumenta y el estudiante empieza a sentir que nunca hace suficiente. La escuela también influye según el tipo de ambiente que se genere en el salón, ya que un grupo cooperativo ayuda a disminuir la presión, mientras que un ambiente competitivo la incrementa. Lo ideal es que tanto maestros como padres apoyen el proceso, no solo los resultados, y ayuden a que el estudiante entienda que equivocarse es parte del aprendizaje.
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